Mi caso personal, explicado con hechos
Aula Clara nace porque a mí me pasó.
Soy madre de dos menores escolarizados en un centro público. Sin previo aviso, sin información clara y sin mi consentimiento, el colegio inició derivaciones y comunicaciones sobre mis hijos a terceros (servicios sociales y otros organismos), sin informarme previamente ni facilitarme el contenido de los informes remitidos.
Cuando empecé a preguntar, lo que encontré fue un muro.
El silencio y el “toreo” institucional
Mi primera reacción fue la lógica: pedir explicaciones por escrito.
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Pedí al colegio que me indicara qué datos se habían cedido,
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a quién,
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con qué base legal,
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y qué informes existían sobre mis hijos.
No obtuve respuestas claras.
Ni reuniones.
Ni entrega de documentación.
Paralelamente, empecé a recibir citaciones de Servicios Sociales, sin que nadie me explicara qué información concreta se había trasladado ni por qué.
Cada organismo me remitía a otro:
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el colegio a servicios sociales,
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servicios sociales al colegio,
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áreas territoriales que “no eran competentes”.
El objetivo práctico era claro: hacerme perder tiempo y desistir.
Coger el toro por los cuernos
En ese punto decidí dejar de esperar respuestas verbales y empezar a trabajar con hechos.
Hice lo que muchas familias no saben que pueden hacer (o no tienen fuerzas para hacer solas):
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Empecé a exigir todo por escrito,
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a ordenar cronológicamente los hechos,
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a conectar las contradicciones,
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a pedir acceso formal a informes,
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y a documentar cada negativa, cada silencio y cada evasiva.
No me limité a “quejarme”.
Construí un relato verificable, con fechas, escritos y pruebas.
De ser revisada… a que revisen al colegio
Durante meses, la situación fue esta:
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yo era la madre cuestionada,
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mis actuaciones eran observadas,
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mi familia estaba bajo sospecha implícita.
Pero el trabajo constante, documentado y formal produjo un giro clave:
👉 El foco dejó de estar sobre mí y pasó a estar sobre las actuaciones del colegio.
Tras fracasar los intentos de aclaración en instancias intermedias, las actuaciones del centro educativo han pasado a ser revisadas por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).
Eso significa algo muy importante:
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el colegio ya no puede negar lo que hizo sin responder,
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ya no puede esconder informes,
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ya no puede “marear” sin consecuencias,
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y tiene que explicar por escrito sus decisiones, cesiones y procedimientos.
Por qué esto importa a otras familias
Lo que me pasó no es un caso aislado.
Es un patrón.
Muchas familias:
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no saben que pueden exigir informes,
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no saben que tienen derecho a saber qué datos se han cedido,
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no saben cómo documentar el proceso,
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o se rinden ante el desgaste emocional y administrativo.
Aula Clara nace para romper esa asimetría:
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entre instituciones que dominan el lenguaje y los tiempos,
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y familias que solo quieren proteger a sus hijos.
Aquí no se trata de enfrentarse por enfrentarse.
Se trata de claridad, legalidad y respeto.
Aula Clara no es un ataque
Es una herramienta
Aula Clara no nace contra los colegios.
Nace a favor de las familias y del derecho a:
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ser informadas,
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ser escuchadas,
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acceder a los datos de sus hijos,
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y no ser tratadas como un problema por pedir transparencia.
Si esto me pasó a mí,
le puede pasar a cualquiera.
Y nadie debería recorrer este camino solo.